El proceso de creación y la creencias limitantes

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Detecta creencias y pensamientos que te impiden avanzar. En este artículo te cuento cómo empezar tu proceso de cambio y, si llegas hasta el final, encontrarás un regalo para que comiences a trabajar en ti.

¿Qué son las creencias?

Las creencias son pensamientos adquiridos a partir de la socialización y el aprendizaje. Tienen una fuerte carga afectiva que influye en nuestra conducta. Muchas de nuestras creencias vienen de la niñez y jamás las hemos cuestionado, por lo tanto, suelen llevar a decisiones y acuerdos tomados de forma inconsciente.

Estas creencias no son buenas ni malas. Lo que sucede es que las hemos incorporado como verdades absolutas cuando, en realidad, las creencias pueden cambiar y ser dinámicas. Solo tenemos que permitirnos ser flexibles e ir más allá de estas convicciones que hemos tomado como verdaderas y que nos limitan.

Son las creencias las que empañan nuestra percepción de la realidad a través del juicio sobre lo que está bien y lo que está mal.

Aquí radican las discusiones, peleas e, inclusive, las guerras, ya que cada uno quiere tener la razón y defender su percepción acerca de la realidad. Pero si apartásemos el prejuicio formado por todas las creencias humanas, seríamos capaces de ver la realidad tal cual es. Sobre este tema, el libro Un curso de milagros es muy claro y simple,  y nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿quieres ser feliz o tener la razón?

Todo lo que vives está en tu mente

¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué es lo que más te preocupa? ¿Qué piensas acerca de tu futuro?

Dicen que cada uno de nosotros ve solo una parte de la realidad, y la ve teñida por su percepción, por su juicio, por su interpretación.

Lamentablemente, llevamos con nosotros mucho dolor, miedo e inseguridad. Nuestra historia está llena de guerras, muertes, enfermedades, ricos y pobres, los que tienen poder y los que no. Nuestra mente y nuestro ADN carga con más negatividad que positividad.

Y a pesar de todo este bagaje, tenemos fe en que podemos cambiar y mejorar el mundo.

Con muy buena intención, ponemos nuestro esfuerzo y nuestro tiempo en cambiar lo que está fuera, sin tener en cuenta que el verdadero cambio comienza por dentro.

Por ejemplo, creemos que sabemos lo qué es mejor para nuestra madre, cómo debería vivir, como debería organizarse en su hogar, si debería o no tener pareja, etc. También sulemos opinar sobre cómo debe vestirse nuestra pareja, cómo debe hablar y expresarse en su trabajo o qué negocio le conviene.

Si te fijas bien, estamos opinando sobre la vida de los demás y sobre qué es lo que deberían hacer para que les vaya bien. Un caso típico es el de la amiga que llega triste porque su novio se ha portado mal con ella (la insultado, la ha engañado, etc.). Tú te tomas el tiempo, la escuchas, te enojas con el novio y le das a ella una serie de consejos sobre cómo solucionarlo, pero ella, luego, hace lo que le parece. Porque es su vida.

Así, cuando te descuidas, tienes más en claro cómo solucionar la vida de los demás pero, sin embargo, te has perdido a ti y has perdido energía en esa falacia.

El propósito hoy, es que te observes a ti misma, recuperes tu energía y utilices lo que aquí te comparto para aplicarlo a tu vida y no para cambiarle la vida a los demás.

Cómo cambiar nuestras creencias

El proceso de cambio, de creación, de prosperidad o como quieras llamarlo, comienza por el SER, sigue con el HACER y luego con el TENER. Sin embargo, la mayoría de nosotros empieza al revés.

Primero queremos tener el título que avale ¨quienes somos¨: tener el dinero que nos dé la posibilidad de vivir la vida que soñamos, tener un cuerpo atlético y sano, una relación perfecta con la persona perfecta y “vivir felices comiendo perdices”, como dicen los cuentos de hadas.

Al comenzar al revés, entramos a competir, a pisar cabezas, a sentirnos inferiores a quien ya lo logró, a creer que no valemos nada. Y así, nos convertimos -por no decir que siempre lo fuimos- en nuestro peor enemigo.

Y ese enemigo vive en los programas y creencias que nos creamos en nuestra mente y que se vienen formando desde antes de que naciéramos. Por ejemplo, ¿cuáles son las palabras que más escuchaste acerca de ti misma en tu niñez? ¨Nerd¨, ¨rarita¨, ¨eres una inútil¨, ¨no sirves para nada¨, ¨tu nunca vas a lograr nada en la vida¨, ¨para que lo intentas, no pierdas el tiempo¨, ¨fea¨, ¨no te vistas así¨, etc. ¿Qué es lo que te decían a ti y terminaste creyendo que era verdad?

Los seres humanos tenemos creencias de todo tipo y sobre muchas cosas. Sobre el amor, el dinero, el trabajo… Seguro que alguna de las siguientes a ti también te suena.

Creencias sobre el amor:

¨Es traicionero¨

¨No se puede confiar en nadie¨

¨Cuando les das lo que quieren, te dejan¨

Creencias sobre el dinero:

¨No crece en los árboles¨

¨Es sucio¨

¨Los que tienen dinero son mala gente» (o no van al cielo)

¨Se gana con el sudor de la frente» (es decir, con sacrificio)

Creencias sobre el trabajo:

¨El empleo te garantiza la seguridad de una vida tranquila¨

¨Estudia y obten buenas notas para conseguir un buen empleo¨

¨Los negocios no son para gente como nosotros¨

¨Vas a pasar hambre, no es momento para emprender, no te arriesgues¨

Pero no todo es tan malo. Antes, creíamos que la vida era así, que era nuestro destino, que era la cruz que había que cargar. En el pasado, era todo más rígido y no teníamos la posibilidad de escuchar a otras personas y conocer otras miradas o pensamientos de la forma en que hoy podemos hacerlo.

Ahora, muchos de nosotros hemos aprendido que tenemos el poder y la responsabilidad de tomar el control de nuestra vida, de descubrir cuáles son esos programos aprendidos que hemos incorporado y que nos han permitido sobrevivir todo este tiempo.

Y ahora sí, es momento de verlos, de reconocerlos, de darles las gracias y de soltarlos para poder dar lugar a nuevas creencias que nos ayuden a sanar, a crecer y a progresar como humanidad.

«¿Qué voy a hacer yo, si no soy nadie?»

Nuevamente, una creencia limitante. Todos importamos. Y lo que tú decidas hacer con tu vida nos afecta a todos porque somos un colectivo humano y todo está interrelacionado.

El ejemplo perfecto es lo que nos está sucediendo en estos momentos con el virus COVID-19. Si te quedas en casa, estás ayudando a los demás, no solo a ti mismo. Es por ello que, si tú te salvas, nos salvamos todos. Si tú te cuidas, cuidas a los demás. Y este virus nos viene a mostrar justamente eso a pesar del dolor y el miedo que está causando. Hay una parte de sanación impresionante que nos está dejando.

Somos parte de nuestra madre tierra. De ella venimos y nuestras acciones le afectan. Cada pensamiento, emoción y sensación que tenemos le afecta, no solo a ella, sino a todos nosotros como colectivo humano.

Por eso, es importante estar más presente en lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos, conocernos, elegir de qué manera queremos vivir, construir nuestra vida de la manera más consciente posible, contagiar a más hermanos con nuestra energía de amor, de compasión, de alegría.

Lo que tu puedes hacer es un montón. Mi querida maestra Louise Hay decía:

“Tienes tanto amor dentro tuyo que podrías sanar al planeta entero, pero, por ahora, solo usemos ese amor para sanarte a ti¨.

Hoy te invito a observarte con amor y a descubrir lo que te está habitando, esos pensamientos con los que te identificas, esas emociones que te toman y que te hacen reaccionar de manera inconsciente, esas creencias que hoy no te permiten avanzar.

Hoy, más que nunca, debemos unirnos en conciencia, en amor, en responsabilidad individual y personal, sabiendo que si cada uno de nosotros se compromete consigo mismo, estamos ayudando a los demás también.

Si yo me amo y me respeto, no voy a elegir una relación tóxica en mi vida, tampoco voy a elegir pasar hambre o escasez. No voy a elegir, por ejemplo, en plena emergencia sanitaria, perjudicar mi salud o la de los demás.

“Todo comienza en casa”, dice un dicho que mi mamá me repetía de pequeña. Y ahora es el momento de aprovechar este tiempo, para comenzar por tu casa, es decir, por ti misma. Comenzar tu proceso de sanación y transformación para poder SER, HACER Y TENER desde la conciencia, y expandir esa energía para que todos nos sanemos.

Tú eres muy importante. Todos los somos. Y de nuestro compromiso con nosotros mismos depende que transformemos esta realidad parcial y negativa en una realidad positiva y de alta vibración.

Cómo cambiar los pensamientos negativos

Para acompañarte en tu proceso, he decidido obsequiarte con el manual Amate a ti Misma, Cambia tu Vida. Se trata de un manual que he creado a partir de mi trabajo personal con la filosofía de Louise Hay y que contiene ejercicios simples y fáciles de hacer para que puedas tomar consciencia y elegir la vida que quieres vivir.

Te animo a formar parte de este proceso de transformación.

Iniciemos juntas este viaje de autoconocimiento y desarrollo personal. Cambiemos nosotras desde dentro y, desde dentro, comencemos a construir ese mundo mejor, próspero y amoroso que queremos vivir.

Completa este formulario para acceder a tu manual y ponerte en acción.

 

Gracias por leerme y por acompañarme. Y, tanto si ya has trabajado con tus creencias limitantes y has comenzado tu camino de autoconocimiento, como si aún no has empezado, me gustaría conocer tu experiencia y que compartieras conmigo cómo te sientes al respecto.

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